Es importante tener en consideración los posibles efectos adversos que el
tratamiento puede ocasionar para tomar la decisión oportuna si desarrollan uno
de éstos:
Efectos leves: debido al hecho de conocer que el síntoma esta causado
por la medicación la persona no ha de preocuparse, ya que no es un
síntoma de otra enfermedad o patología ni tampoco de que la patología
tratada se haya agravado.
- Efectos graves: tal y como se indica en el prospecto en este caso ha de
consultar a su médico y este determinaría el beneficio–riesgo y, en el
caso de considerarlo oportuno, le cambiará el tratamiento.
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